
LA REUNIÓN DE LANZAMIENTO DEL PROYECTO GIVE ME A SIGN SE CELEBRÓ EN LISBOA
El proyecto GIVE ME A SIGN se ha concebido para dar una respuesta eficaz, desde la perspectiva del multilingüismo, a las necesidades de las personas con discapacidad auditiva y de los usuarios de la lengua de signos. El multilingüismo, no solo como medio de desarrollar y apoyar la diversidad entre los países socios, sino también como forma de preservar la armonía y la comprensión entre ellos, cuenta con un amplio respaldo de la Comisión Europea y se considera «una de las piedras angulares del proyecto europeo». Según los objetivos fijados por la Comisión Europea, los ciudadanos deberían tener la oportunidad de aprender al menos dos lenguas extranjeras desde una edad temprana.
Al igual que ocurre con las lenguas orales, la lengua de signos no es universal y cada país tiene su propia lengua de signos nacional. Surge de forma natural en las comunidades y cambia con el tiempo. En los encuentros internacionales de personas sordas se utilizan en realidad gestos internacionales, que pueden considerarse no una lengua de signos sino un sistema auxiliar. No obstante, los gestos internacionales no sustituyen al aprendizaje correcto de otras lenguas de signos como segunda lengua. Para las personas sordas, dado que la lengua de signos nacional no guarda relación con las lenguas orales y escritas, existe la necesidad de aprender el bilingüismo junto con su lengua materna. Si una persona sorda quiere comunicarse con otra persona sorda cuya lengua de signos es distinta, puede necesitar cuatro lenguas: su propia lengua de signos materna, la lengua escrita de su país, la lengua escrita de destino y la lengua de signos de destino. En este caso concreto, podemos demostrar fácilmente que las lenguas escritas suponen barreras lingüísticas para las personas sordas.












